La semana pasada veíamos distintos aspectos referentes a la forma de los signos jeroglíficos. Otro elemento cuyo estudio resulta interesante cuando hablamos de la escritura jeroglífica es el color. No obstante, es éste un aspecto que en muchos casos no tenemos en cuenta, ya que un gran número de inscripciones, por hallarse en el exterior, ha perdido su coloración. El color, sin embargo, era considerado por los egipcios como parte de la esencia de la imagen representada. La palabra egipcia para color era:
La escritura jeroglífica es, sin ninguna duda, una de las más bellas creadas por el hombre a lo largo de toda la Historia. Cada uno de sus signos nos acerca a un aspecto del contexto vital de los egipcios antiguos, y nos permite conocer algo más sobre su cultura. Algunas inscripciones presentan tal perfección y detalle en la representación de los signos que pueden ser consideradas como verdaderas obras de arte, como las talladas en la Capilla Blanca de Sesostris I, en Karnak. En los signos de estas inscripciones, el plumaje de las aves presenta un detalle excepcional, los escarabajos están representados con una fidelidad anatómica sobresaliente, y cada signo, en definitiva, parece querer escapar de la piedra, pese a la falta de policromía, que se ha perdido y que añadiría todavía más viveza a cada uno de los jeroglíficos.
La contemplación de estas inscripciones nos ofrece una variopinta colección de signos, que fueron ya clasificados en categorías por los primeros viajeros que visitaron Egipto en el s. XVIII, en un deseo de racionalizar unas inscripciones que no se comprendían por aquel entonces, y se asociaban a misterios filosóficos. Uno de estos viajeros fue Carsten Niebuhr, que en su obra Reisebeschreibung von Arabien und anderen umliegenden Ländern (Copenhague 1774) ofrece una clasificación, siguiendo criterios objetivos basados en la forma de los signos, de los jeroglíficos que pudo ver durante su estancia en Egipto [1].

Tabla de Niebuhr con una serie de jeroglíficos clasificados según su forma. (Fuente: POPE, M., Detectives del pasado, Madrid 2003, fig. 28)
Tras un interludio de una semana, regreso con un nuevo “capítulo” en esta serie de reflexiones que estamos realizando en torno a la lengua y las escrituras egipcias, y el mundo que las rodea. La causa de la ausencia de artículo la semana pasada es que actualmente me encuentro, precisamente, en Egipto, trabajando en un proyecto arqueológico en la antigua ciudad egipcia de Saïs (actual Sa el-Hagar, en el Delta del Nilo), lo cual me deja poco tiempo para preparar estos artículos, y supone además un problema a la hora de subirlos a Internet, dada la exasperantemente lenta velocidad de conexión que puedo obtener aquí. Aprovechando pues una conexión favorable, cuelgo este artículo hoy miércoles, en lugar del jueves acostumbrado. Dejando a un lado estos problemas, no obstante, ¿qué mejor entorno para escribir sobre Egipto, que el propio Egipto? Leer más…
Conferencia celebrada en el MARQ, Museo Arqueológico de Alicante el día 15 de junio de 2.010 a cargo de Roger Lichtenberg, dentro del mini-ciclo “ La muerte en la aldea: La población del oasis de Kharga durante la época greco-romana”.
Una forma fascinante de acercarse al estudio del Egipto antiguo, y especialmente al de su pensamiento, es la literatura egipcia. Afortunadamente, además de las inscripciones monumentales realizadas sobre piedra, el particular clima egipcio ha permitido que se conserven soportes de escritura más perecederos, como el papiro. Conservamos papiros desde época muy antigua, datando el de mayor antigüedad que ha sido encontrado de la I dinastía (c. 3000-2890 a. C.). Se trata de un rollo de papiro en blanco, conservado en el interior de una caja, que perteneció a Hemaka, un oficial del rey Den. Aunque el papiro es el soporte de escritura que se asocia, por antonomasia, al Egipto antiguo, disponemos de textos escritos en otro tipo de materiales, como tablillas de madera, cubiertas o no de una capa de yeso en su superficie, o de piedra caliza. Leer más…
“Decíamos ayer…”, emulando a Fray Luís de León, es quizá la mejor forma de comenzar nuevamente tras unas semanas de ausencia. Recapitulando, en el artículo anterior habíamos visto las distintas fases en las que se puede dividir la evolución de la lengua egipcia en forma de esquema. El objetivo del artículo de hoy es comprender mejor esta evolución, por medio de una serie de ejemplos prácticos. Cuando hablamos de evolución lingüística el elemento esencial que entra en juego es el tiempo, un concepto que manejamos muy a menudo con excesiva ligereza, y sin llegar a comprenderlo plenamente. ¿Qué quiero decir con esto? Al tratar sobre aspectos históricos que son ajenos a nuestro propio devenir vital, podemos hablar de periodos largos de tiempo sin ser realmente conscientes de lo que éstos implican. En el caso de la lengua egipcia, tratamos con una evolución lingüística milenaria. Desde la fase clásica de esta lengua, en torno al 2000 a. C., hasta los inicios de la lengua copta en el s. I d. C. transcurrieron dos mil años en los que la lengua egipcia fue hablada por millones de individuos de distintas procedencias, de distintos estratos sociales, y de distintas regiones. A lo largo de este periodo la visión egipcia del mundo fue cambiando, las ideas religiosas evolucionaron, y los modos de pensar sufrieron modificaciones igualmente, que afectaron a la forma de expresarse que tenían los egipcios, ya que el lenguaje es un producto, al igual que el pensamiento, de la mente. Leer más…
Conferencia celebrada en el MARQ, Museo Arqueológico de Alicante el día 15 de junio de 2.010 a cargo de Françoise Dunand, dentro del mini-ciclo “ La muerte en la aldea: La población del oasis de Kharga durante la época greco-romana”.
Conferencia celebrada en el MARQ, Museo Arqueológico de Alicante el día 9 de junio de 2.010 a cargo de Marina Escolano Poveda.
Más videos sobre la exposición “El Engima de la Momia” pinchando aquí
DÍA: 15 /06 / 2010
LUGAR: SALÓN DE ACTOS DEL MARQ
HORA : 19:00H
1ª conferencia: Omnipresencia de la religión tradicional (F. Dunand)
2ª conferencia: Lo que aprendemos de los vivos a través de los muertos (R. Lichtenberg)
Se pensó que el rito de la momificación se reservaba en Egipto exclusivamente a los faraones y a su entorno nobiliario y selecto. Ello fue así durante mucho tiempo pero en la época tolemaica y romana la situación cambia. La exploración arqueológica de los poblados del oasis de Kharga demuestra, de hecho, que la mayoría de la población disfruta de los cuidados exclusivos más o menos elaborados que permiten convervar el cuerpo. En dicha época, todavía, las prácticas y las creencias funerarias tradicionales se mantienen vivas como lo pone de manifiesto el mobiliario de las tumbas. El estudio de los restos humanos in situ nos permite hacernos una idea bastante clara de la vida de los habitantes de estos núcleos de población y nos permite asimismo proceder a una auténtica paleoetnología. Leer más…
Por MARINA ESCOLANO POVEDA
DÍA: 09 /06 / 2010
LUGAR: SALÓN DE ACTOS DEL MARQ
HORA; 18:00
De todos es conocida la célebre frase que Heródoto escribió en su Historia, “Egipto es un don del Nilo”. En efecto, uno de los elementos que configuraban la imagen que del mundo tenían los egipcios antiguos era este gran río, que hizo posible la vida a sus orillas, creando la oposición de otros dos conceptos: la Tierra Negra, es decir, el fértil valle, y la Tierra Roja, el estéril desierto. Este eje sur-norte se complementaba con otro, este-oeste, dibujado por el sol en su recorrido diario a través del cielo. Articulada en torno a estos dos puntos de referencia, la cosmovisión egipcia presenta muchos otros elementos simbólicos cuyo estudio nos permite acercarnos al modo de pensar egipcio y comprender un gran número de aspectos de esta civilización.















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