Ankhpakhered y su ajuar

Las radiografías efectuadas en 1989-90 y los escáneres realizados recientemente han revelado detalles de una precisión asombrosa sobre la persona física de Ankhpakhered. Este hombre, fallecido entre los 30 y los 40 años, medía en torno a 1,75 m. en el momento de su muerte, en una fecha difícil de establecer, al comienzo de la XXVI dinastía. El estado de sus dientes –¡con algunas caries!– dan cuenta de su única flaqueza física. Se ignoran las causas de su fallecimiento. Los escasos monumentos que conocemos de Ankhpakhered, apenas algunas piezas de su ajuar funerario, nos permiten conocer mejor al personaje y situarlo dentro de la sociedad egipcia de su época.

Su padre, Horudja, era sacerdote-uab (es decir, literalmente, sacerdote «puro», una de las categorías más modestas del escalafón sacerdotal) al servicio de la diosa Neith de Sais, por lo que se trata de un hombre del norte.

Los textos de su ataúd nos informan también del nombre de su madre, Mehitemusekhet; era éste un nombre de moda en aquella época, ya que es también el de la esposa de Psamético I, el fundador de la dinastía «saíta».

Como señalan repetidamente los textos de su ataúd, Ankhpakhered era dibujante de los dominios de Amón. Y aunque su poder había disminuido mucho desde la época de Seramón, en la XXVI dinastía el templo de Amón aún seguía siendo una «empresa» de talla considerable que empleaba abundante personal –miembros del clero, administradores y técnicos (orfebres, tejedores, escultores, etc.)– cada uno de cuyos gremios estaba fuertemente jerarquizado.

La función desempeñada por Ankhpakhered era relativamente modesta, lo cual explica en parte la sencillez de su equipo funerario, al menos tal como ha llegado hasta nosotros. En esa época las tumbas individuales estaban siendo reemplazadas por sepulturas colectivas y los difuntos procuraban acumular consigo los elementos que pudieran serles indispensables en el otro mundo. Por eso Ankhpakhered se hizo momificar según las costumbres inmemoriales del Egipto faraónico. Su momia, de vendajes perfectamente dispuestos, se recubre de una malla de cuentas de barro cocido alargadas y esmaltadas de color turquesa. Por otro lado, igual que otras mallas de la misma época, acoge diversos amuletos (asimismo de barro cocido esmaltado) que recuerdan muy someramente la decoración de los ataúdes. A la altura del pecho lleva un escarabeo dotado de dos alas que representa a la diosa Nut.

En cuanto al ataúd, éste lleva una decoración muy sobria.

En la superficie exterior de la caja el texto en jeroglíficos cursivos está copiado en columnas y líneas donde se alternan los fondos blancos, rojos y amarillos. Se trata de fragmentos de los capítulos 2, 3, 4 y 5 del Libro de los Muertos, consagrados básicamente a los ritos funerarios realizados ante la tumba.

La decoración interna de la tapa y la de la caja se componen de líneas de jeroglíficos cursivos escritos en negro sobre un fondo de líneas blancas y ocres.

Bajo los pies el ataúd lleva pintado un motivo que aparece en los sarcófagos de esta época «saíta»: el toro Apis llevando sobre el lomo al difunto momificado, mientras el alma (ba) de éste vuela sobre ellos en forma de ave de cabeza humana y alas desplegadas. La escena ilustra un conocido episodio de la leyenda de Osiris: Horus, tras adoptar la forma de Apis, que también es una imagen del dios Ptah de Menfis, galopa hacia la necrópolis representada por los dos obeliscos que le sirven, en cierto modo, de portal, a fin de sustraer a su padre de los ataques de Seth e instalarlo en el más allá. Tanto por su nombre como por la decoración de su sarcófago, Ankhpakhered es un testigo perfecto de la evolución de las creencias egipcias a mediados del primer milenio a.C.

 

Fuente: Extracto del Catálogo de la exposición “El Enigma de la Momia: el rito  funerario en el antiguo Egipto”
Annie Gasse Investigadora (DR) del CNRS, Univesrsidad Paul Valéry – Montpellier III (UMR 5140)
Jerôme Gonzalez Instituto de Egiptología Fraçois Daumas, CNRS, Univesrsidad Paul Valéry – Montpellier III (UMR 5140)

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2 comentarios sobre “Ankhpakhered y su ajuar

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