La escritura jeroglífica es, sin ninguna duda, una de las más bellas creadas por el hombre a lo largo de toda la Historia. Cada uno de sus signos nos acerca a un aspecto del contexto vital de los egipcios antiguos, y nos permite conocer algo más sobre su cultura. Algunas inscripciones presentan tal perfección y detalle en la representación de los signos que pueden ser consideradas como verdaderas obras de arte, como las talladas en la Capilla Blanca de Sesostris I, en Karnak. En los signos de estas inscripciones, el plumaje de las aves presenta un detalle excepcional, los escarabajos están representados con una fidelidad anatómica sobresaliente, y cada signo, en definitiva, parece querer escapar de la piedra, pese a la falta de policromía, que se ha perdido y que añadiría todavía más viveza a cada uno de los jeroglíficos.

La contemplación de estas inscripciones nos ofrece una variopinta colección de signos, que fueron ya clasificados en categorías por los primeros viajeros que visitaron Egipto en el s. XVIII, en un deseo de racionalizar unas inscripciones que no se comprendían por aquel entonces, y se asociaban a misterios filosóficos. Uno de estos viajeros fue Carsten Niebuhr, que en su obra Reisebeschreibung von Arabien und anderen umliegenden Ländern (Copenhague 1774) ofrece una clasificación, siguiendo criterios objetivos basados en la forma de los signos, de los jeroglíficos que pudo ver durante su estancia en Egipto [1].

Tabla de Niebuhr con una serie de jeroglíficos clasificados según su forma. (Fuente: POPE, M., Detectives del pasado, Madrid 2003, fig. 28)

No obstante, la primera clasificación por categorías de los signos, realizada ya desde el conocimiento de su significado, fue confeccionada por el descifrador de la escritura jeroglífica, Jean-François Champollion, y ha sido la base para todas las clasificaciones posteriores. En su Dictionnaire Égyptien Champollion ordena los signos jeroglíficos en siete categorías:

I. Corps célestes, divisions générales du ciel et de la terre.

II. L’homme et les parties de son corps.

III. Les animaux.

IV. Végétaux: arbres, plantes, fleurs et fruits.

V. Edifices et constructions.

VI. Habillements, coiffures, armes, meubles et ustensiles; instruments d’écriture, de musique, des arts et des métiers, insignes, parures.

VII. Figures et formes géométriques

En la gramática, sin embargo, desarrolla esta clasificación en diversos subapartados, que designa mediante letras, como puede verse en la imagen:

Página del capítulo primero de la gramática de Champollion, donde analiza la forma de los signos jeroglíficos y los clasifica según una serie de categorías. (Fuente: CHAMPOLLION, J.-F., Grammaire Égyptienne, París 1836)

Esta clasificación sirvió de base para la que hoy en día se utiliza a nivel general en Egiptología, la clasificación realizada por el egiptólogo británico Sir Alan H. Gardiner, publicada en su Egyptian Grammar. Being an introduction to the study of hieroglyphs (Oxford 1927). En ella las categorías están asociadas a una letra, como ya había hecho Champollion, y cada signo recibe a su vez un número, por lo que su identificación completa es una letra y un número.

Primera página de la lista de signos de la gramática de Sir Alan H. Gardiner, donde pueden apreciarse las distintas categorías en las que se clasifican los signos, y la numeración de estos dentro de las mismas. (Fuente: GARDINER, A. H., Egyptian Grammar. Being an introduction to the study of hieroglyphs, Oxford 1957 (3ª ed.), p. 544)

Pero, ¿es el número de signos jeroglíficos infinito? Por supuesto que no, aunque su número varió según el periodo histórico, desde en torno a unos mil durante el Reino Antiguo, a unos 750 asociados a la fase de la lengua egipcia llamada Egipcio Medio, que se dispararían nuevamente en épocas posteriores, alcanzando los varios miles en época grecorromana. Estas variaciones obedecen a distintos motivos. En el caso de la reducción del número de signos en el paso del Egipcio Antiguo al Egipcio Medio, la causa se debe a una racionalización de la escritura, a su estandarización, que limitó el número de signos que en principio se referirían al mismo fonema, o redujo las variantes de un mismo signo. Con respecto a su aumento a finales de la historia egipcia, para comprenderlo hemos de recordar lo que ya comentamos en artículos anteriores. La escritura jeroglífica está restringida, generalmente, a las inscripciones monumentales, además de aparecer en textos concretos, como partes de papiros funerarios, aunque el cuerpo principal del texto de estos papiros suele estar en jeroglífico cursivo o bien hierático. Así pues, la escritura jeroglífica fue perdiendo progresivamente su carácter práctico, de uso, y se fue haciendo cada vez más compleja, quedando su uso y conocimiento restringido a ámbitos sacerdotales muy concretos. Los textos compuestos con ella eran de carácter teológico y mágico, y los nuevos signos permitían hacer juegos de palabras combinando imagen y sonido, por ejemplo.

Por otra parte, en lo referente a la forma de los signos jeroglíficos, ya hemos visto que a través de  su estudio podemos conocer distintos aspectos de la sociedad egipcia. No obstante, hemos de tener cuidado también con esto, ya que podríamos caer en anacronismos. El egiptólogo del Museo Británico Richard Parkinson nos ofrece un ejemplo interesante a este respecto [2]. El signo jeroglífico empleado para el verbo “escribir” y su campo semántico es el siguiente:

Está compuesto por una paleta para preparar la tinta negra y roja, una bolsa para llevar los pigmentos y un estuche para pinceles. Se trata de una representación arcaica de los instrumentos del escriba, que será la utilizada para el campo semántico de la escritura a lo largo de toda la historia egipcia. No obstante, durante la V dinastía, al parecer, esta paleta ya había sido sustituida por otro modelo de paleta distinto en el que además de transportarse la tinta se incluía un receptáculo para los cálamos [3].

Paleta de escriba de marfil de Tutankhamón (Carter 271b, J. d'E. 62081), donde se pueden ver los dos receptáculos para la tinta negra y roja, con restos de pigmentos en los que se pueden apreciar indicios de uso, así como los cálamos guardados en el receptáculo destinado a tal uso. (Fuente: JAMES, T. G. H. Tutankamón, Barcelona 2005, p. 263)

El distanciamiento entre el instrumento real y la forma del signo dio lugar a la malinterpretación de algunos de los elementos del segundo, interpretándose la bolsa para pigmentos como un recipiente para agua.

Otros signos, sin embargo, sí que modificaron su forma de un periodo a otro en función de los cambios en el objeto real, y también hubieron de crearse nuevos signos para expresar nuevos conceptos, como el signo para el carro, que no fue introducido en Egipto hasta finales del Segundo Periodo Intermedio y principios del Reino Nuevo.

La próxima semana realizaremos algunos apuntes sobre el color de los signos jeroglíficos y su simbolismo asociado, y conoceremos cómo han de leerse las inscripciones jeroglíficas y los tipos de signos que existen.

[1] POPE, M., Detectives del pasado, Madrid 2003, p. 87.

[2] PARKINSON, R., Cracking Codes. The Rosetta Stone and decipherment, Berkeley y Los Ángeles 1999, p. 56.

[3] Como curiosidad, procedo a traducir la inscripción que aparece sobre la paleta (para las transliteraciones he empleado el código para ordenador. vid. ALLEN, J. P., Middle Egyptian, Cambridge 2000, p. 15). En el extremo de la paleta se puede ver el nombre de coronación del rey, nb-xprw-ra, Nebkheperura (“Señor de las formas de Ra”), en el centro, y a ambos lados, repetido, su nombre de hijo de Ra, twt-anx-jmn HqA jwnw, Tutankhamón Heqa Iunu (“Imagen viva de Amón, que gobierna en Heliópolis”). A su derecha la inscripción reza: mry jtm nb tAwy jwnw,  “Amado de Atum, señor de las dos tierras y de Iunu (Heliópolis)”. El cartucho central se lee: nfr nTr [nb-xprw-]ra mr(y) DHwtj, “El buen dios [Nebkheperu]ra, amado de Thot”. La inscripción repetida a ambos lados del receptáculo para los cálamos dice: nsw-bjtj nb tAwy nb-xprw-ra sA-ra nb xaw twt-anx-jmn HqA jwnw, “El Rey Dual, Señor de las Dos Tierras, Nebkheperura, Hijo de Ra, Señor de las Apariciones, Tutankhamón Heqa Iunu”. Bajo de dicho receptáculo, en el centro, se expresa el deseo de que el rey goce de vida: dj anx, “¡que sea dotado de vida!”, y a ambos lados, bajo el final de las inscripciones verticales, el rey es referido como mry jmn, “amado de Amón” (izquierda) y mry DHwtj, amado de Thot (derecha). (Haciendo click en la imagen de la paleta puede verse ésta a mayor tamaño)

RINCÓN BIBLIOGRÁFICO

Estos artículos, no obstante, no pretenden ser un curso de lengua egipcia y escritura jeroglífica. Para ello existen hoy en día toda una serie de libros que permiten incluso el aprendizaje autodidacta de esta lengua, ya sea a un nivel básico, para poder leer inscripciones sencillas, o ya a nivel avanzado, entrando en cuestiones gramaticales de mayor complejidad. Hoy hablaré de tres de estas obras, que pueden resultar interesantes para el lector que quiera iniciarse en el aprendizaje de esta lengua y de esta escritura.

La primera de ellas se llama Introducción a los jeroglíficos egipcios (Madrid 2000), de los egiptólogos británicos Mark Collier y Bill Manley.  Ésta es mi respuesta a la pregunta frecuente de: ¿cómo puedo aprender jeroglíficos? A día de hoy se trata del mejor libro para todo aquél que quiera iniciar por su cuenta el estudio de la lengua egipcia, aunque también es un excelente libro de texto para seguir en un curso. A lo largo de ocho capítulos, los autores van introduciendo de forma gradual conceptos gramaticales básicos, con ejemplos procedentes de inscripciones reales, y cierran cada capítulo con una serie de ejercicios de traducción. En estos ejercicios el lector puede comprobar sus conocimientos con el aliciente de estar traduciendo textos de piezas que después puede encontrar expuestas en el Museo Británico. Los ejercicios se acompañan de las soluciones al final del libro, para que el lector pueda autoevaluarse. Incluye además un listado de signos, que lamentablemente no sigue la misma numeración de Gardiner (numeración utilizada de forma extendida en Egiptología para referirse a cada signo, y que emplean asimismo los editores de texto jeroglífico como WinGlyph), así como un pequeño diccionario egipcio-castellano, que permite realizar los ejercicios y proporciona un vocabulario básico. La traducción española del libro ha sido realizada, además, por un egiptólogo español, José Ramón Pérez-Accino, por lo que su rigor y corrección están asegurados. Cabe destacar que este libro capacita al lector para traducir inscripciones básicas en Egipcio Medio, e introduce la gramática egipcia a grandes rasgos. Si se quiere profundizar en los textos literarios, es necesario dar el paso a gramáticas de nivel más avanzado. Haré una selección orientativa de las mismas en próximos artículos.

Otro libro sobre el que quiero hablar hoy no tiene por objetivo el enseñar la lengua egipcia, aunque incluye un breve resumen gramatical y presenta algunas nociones básicas. Se trata de Decodificar y descifrar los jeroglíficos egipcios (Barcelona 2003), de la egiptóloga británica Bridget McDermott. Este es uno de esos libros bonitos, con fotos excelentes, que permiten adquirir una serie de conocimientos a la vez que se disfruta de una lectura amena, y se contemplan las ilustraciones. En este caso, además, los textos jeroglíficos que aparecen en los objetos, pinturas, relieves, y demás elementos presentes en las ilustraciones, se analizan y se explican, por lo que el lector puede aprender vocabulario además de acercarse a algunas de las inscripciones más usuales que se pueden encontrar en estos elementos. Las explicaciones están organizadas por temas, y uno de los aspectos más interesantes es que se vincula la forma de los jeroglíficos con los objetos, seres y fenómenos utilizados como referentes.

La tercera y última sobre el que deseo hablar  hoy es una publicación muy reciente, y que por tanto no ha sido traducida todavía al castellano. Hieroglyph detective (San Francisco 2010), de Nigel Strudwick, es un libro pequeñito, verdaderamente de bolsillo, que puede ser un interesante acompañamiento a visitas a museos con piezas egipcias. Comienza con una breve explicación sobre el funcionamiento de la escritura jeroglífica, que incluye las fórmulas más comunes, y al final incluye un listado de signos y un vocabulario. La parte central, no obstante, es la que presenta más interés, y bajo el título “El decodificador de jeroglíficos” introduce 23 piezas con inscripciones, que va analizando, no sólo desde el punto de vista lingüístico, sino también cultural, para que éstas puedan ser entendidas en relación a la pieza sobre la que aparecen y dentro del contexto cultural egipcio.

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Categorias: Egipto , Jeroglíficos


17 comentarios en “La escritura jeroglífica (I): signos y más signos…”

  1. Un manual para mí importante es el de Gardiner.

    El manual básico del que disponemos on-line es el de Gardiner:
    Tomo I: http://www.megaupload.com/?d=OY9JCUDF
    Tomo II: http://www.megaupload.com/?d=R8O8NQ9K

    El diccionario básico disponible on-line es el de Faulkner:
    http://www.megaupload.com/?d=FGGO68JN

    Programa para escribir en Jeroglífico totalmente gratuito:

    http://jsesh.qenherkhopeshef.org/

    El Winglyph

    http://www.megaupload.com/?d=VF8TYBH3

  2. jacques arnabat dice:

    me gusta mucho.felicidades

  3. bravissimo Marina y muchissimas gracias por permeterme leer estas paginas ! como de costumbre es increible y me gusta mucho : j’attends avec impatience la publication de ton livre ! beau, bon, et très long travail qui sera je l’espère récompensé selon tes mérites ! félicitations encore y un muy fuerte abrazo ! michèle merlin

  4. maria jose Limiñana dice:

    gracias! interesantisimo , muy documentado, no tiene despredicio.Cuando publcaras el libro? Cual es su titulo? Que tengas mucha suerte , que te la mereces.

  5. BELKIS LILIAN dice:

    Esta muy buena la pagina sigan mandando para leer sobre escritura. Yo estoy haciendo un curso para aprender a leer jeroglificos, y la verdad todo lo que suman viene bien. Gracias Besos. Senebty

  6. Marina Escolano dice:

    Estimado Bernardo,

    ciertamente, la gramática de Gardiner es una de las obras clásicas de la filología egipcia, y como he indicado en el artículo, ha proporcionado herramientas tan importantes y ampliamente utilizadas como el código para los signos jeroglíficos. No obstante, en la sección de bibliografía de este artículo he incluido libros sencillos y útiles para iniciarse en el estudio de la lengua egipcia. La gramática de Gardiner es una obra de mayor complejidad, no se trata en ningún caso de un “manual básico”. De hecho, Gardiner nunca la planteó como un manual para estudiantes, sino como una obra en la que sintetizaba los conocimientos filológicos sobre lengua egipcia que se tenían en ese momento, para uso de los estudiosos de esta lengua y de las lenguas semíticas (de ahí que las notas incluyan numerosos paralelos con lenguas como el hebreo o el acadio). Por otra parte, hay que considerar que se trata de una gramática de 1927, pese a que su última edición, la tercera, sea de 1957, por lo que muchos de sus apartados, como todo lo concerniente al sistema verbal, estén ya muy superados. Así pues, para quien quiera aprender egipcio desde cero, el manual de Collier y Manley es un libro mucho más accesible y adecuado, pese a que, una vez se tienen ya unos conocimientos de base, Gardiner sea una obra de obligada consulta.

    Los próximos artículos incluirán también una sección bibliográfica, donde hablaré más en detalle de esta gramática, así como de otras gramáticas más actualizadas (tanto en inglés como en francés y alemán), pero que entran ya en un nivel superior, para quien quiera profundizar en la lengua egipcia. Hablaré asimismo de las distintas corrientes que existen en el estudio de la gramática egipcia, ya que desde Gardiner han sucedido muchas cosas (la Teoría Estándar, etc.), y han surgido distintas escuelas en las que se encuadran los actuales estudiosos de la lengua egipcia. También recomendaré distintos diccionarios, incluyendo el Faulkner, pero no únicamente.

    Un saludo,

    Marina Escolano

  7. Pilar Mateos dice:

    Muy interesante. Seguiré los siguientes artículos con interés y el apartado bibliográfico. Tengo el de Collier y Manley y coincido contigo en que está bien para empezar.

    Si puedes y estás informada al respecto, te agradecería mucho, que me indicaras dónde podría estudiar con suficiente profundidad la lengua egipcia.

    Muchas gracias y saludos

  8. Mª Engracia dice:

    Me ha encantado, como siempre, y ya he puesto en la lista de la compra de este mes “Hieroglyph detective”.

    Muchísimas gracias por toda la información, a pesar de que soy conocedora del tema siempre aprendo algo nuevo contigo.

    Un beso.

  9. me gustaria saber de todo los signos jeroglificos estoy enteresado para mis conocimintos y saber escribir los conocimientos parae nteresante para mi persona.

  10. Leonardo Valente dice:

    Mis felicitaciones. Exelente la contribución para con aquellos que no tienen acceso a las herramientas tanto de Gardiner como de Faulkner… y en español!!!!!
    Gracias.
    A Faulkner yo lo tenía, pero no a Gardiner (que si lo tengo en inglés), pero lo he buscado digitalizado inutilmente, hasta que por fin, aquí lo encontré y para mejor regalo, en mi propio idioma.
    Sinceramente estoy muy contento por tu aporte.

  11. [...] La escritura jeroglífica [...]

  12. SOFIA ANDREINA DIAZ dice:

    ME GUSTA MUCHO TU PROGRAMA Y A QUI COSULTO TODO LO QUE NESESITO EN ESPAÑOL
    COM MIS AMIGAS A UNQE TENGAMOS MUCHOS PROFESORES NE SITAMOS ESTAMOS ESTA PAJINA LA ADORO MUCHO

  13. roxalyn dice:

    es muy bueno tu sitio

  14. Sonia T.F. dice:

    Gracias Marina por compartir tus conocimientos con el resto, siempre me han fascinado los jeroglíficos y ahora con tus artículos y sugerencias bibliográficas pues me han entrado las ganas de seguir apendiendo más.

  15. Desconocido 69. dice:

    Me gusta mucho vuestra página.Teneis que poner mas jeroglíficos para que los pueda imprimir todos.Jeje:).Aver cuando los publicais.Estoi mui interesada por los jeroglificos,porque estoy lellendo un libro sobre jeroglificos y todo esto,está muy interesante.Un beso grande :)

  16. cesar zambrano dice:

    es sorprendente como escribían su historia en la antigüedad!

  17. fer dice:

    es un buen sitio para hacer tarea

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